Un día manejando en la ciudad


Llevo unos meses aprendiendo a manejar, lo único que me falta aprender es dar la reversa y parquearme en lugares estrechos, pero después de ahí, todo perfecto.

Creí que era mentira cuando mi familia y amigos me decían que en la calle andan muchos locos. Así que he decidido dejarle un mensaje a todos esos “locos”:

Señor peatón
– Mire para ambos lados antes de cruzar la calle.
– Cuando decida cruzar la calle no tambalee, o cruce o quédese de su lado.
– Cuando la este cruzando, ¡camine rápido! ¡No sea tortuga por favor!
– Use los puentes peatonales, que para algo los hicieron. Dele uso, recuerde que fue con su dinero.

Señor motorista (alias ***)
– Manténgase en su carril (no ande como loco haciendo corte pastelito porque cuando a usted lo chocan, aunque salga con dos o tres huesos rotos o lo que sea, no es usted quien lo paga ni quien tiene el cargo de conciencia).
– Mire para todos lados antes de entrar a la vía.
– Antes de entrar a un carril, use su brazo para uno saber a que lado usted va a doblar.
– Cuide de usted, yo no quiero ser niñera en la autopista.
– Lleve su casco puesto.
– Por favor, la señal de “una sola vía”, también aplica para usted. No aparezca mágicamente en el frente del vehículo.
– Si va a salir en la noche, PRENDA LA LUZ, porque de lo contrario usted sera invisible, y si yo llego a chocar algo muy tarde en la noche en un sitio oscuro, seguiré de largo, no me detendré, así que procure no ser usted. (Así pienso ahora pero puede ser que en el momento como toda buena persona me pare y me atraquen o algo así…).

Señor turpen
– Que usted ande en una super jeep y yo en una mas pequeña no quiere decir que usted sea el dueño del mundo.
– Usted no anda en un Boeing 747, por lo que no puede pasar volando por encima de nadie.

Señor conductor
– Su bocina no resuelve un tapón. Lo resuelve la destreza del conductor de alante o la capacidad que tenga el AMET de dejar el semáforo funcionando.
– No se pegue del auto que tiene enfrente, deje una distancia prudente (usted no sabe si tendrá que dar reversa, o se quedo el auto, o a usted se le safe el freno y choque).
– Mire para todos lados antes de entrar a una vía, pues hay motoristas y peatones que creen que las calles les pertenecen y andan como perro en su jardín).
– No se coma la linea del peatón.
– No doble en la vía que no le corresponde. Parece que la vía central tiene conexión directa con la de doblar.
– Ponga las direccionales cuando vaya a doblar, así mismo las intermitentes cuando se pare o cuando no sepa que hacer, así me mantengo mas cautelosa.
– Elija una sola vía, así como un solo parqueo, no quiera ocupar dos lugares en el espacio.
– ¡Por favor! No se parquee en la acera, esa es la vía de peatones, y yo no los quiero en el medio de la calle, así que colabore.

Señor AMET
– Si el semáforo esta funcionando, por favor, quítese del medio.
– Si el semáforo no esta funcionando, COORDINESE, recuerde que una vía y después la otra, no ambas al mismo tiempo.
– Si es algún funcionario que va a pasar, dígale que tome el túnel o el elevado, que no vengan a decir que son inseguros para ellos.
– Si ve a alguien cometer una animalada, PARELO, y póngale su multa para que aprenda.
– Si no ve a nadie cometer una animalada, por favor, quédese en su esquina bajo la sombra del árbol y no moleste la vida del otro. Así usted esta feliz y los demás también.

Espero que esto le llegue a alguno de los personajes ya mencionados.

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4 comentarios en “Un día manejando en la ciudad

  1. da gracias a dios que tus primeros pinitos fueron en el mundo civilizado. Yo aprendí en una selva mágica, donde nada es lo que parece y todo puede pasar: Villa Mella XD. aquí hay que olvidarse del manual o nunca te moverás un centímetro. De hecho, esa lección la aprendí de un gran filosofo dominicano: un chófer de carro publico.

    aquella mañana estaba detenido en la cola de un tapón, intentando sobrar en U, cuando de la nada, y como amante impetuoso, un carro publico me tocó por detrás. no podía entender como @#$% alguien puede chocar un auto que esta detenido, pero recordé que Alicia vive detrás de mi casa…este es el País de las Maravillas.

    lo grande del caso es que a mi, ya intimo chófer, le sobraron cojones para pararse a mi derecha, bajar su cristal y decirme “! cógelo, que nadie te lo va a da’!”. aquella joya de sabiduría popular, es hasta el sol de hoy, lo que me a permitido entrar y salir de Villa Mella sin traumas psicológicos ni secuelas físicas.

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